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24 de enero de 2017

RACSEL: La cooperación como motor para la digitalización de la salud en América Latina

Por: Dra. Alejandra Lozano, Referente de Terminologías y Estándares Clínicos – Depto. TIC Sectorial MINSAL

El mundo de la salud está lleno de desafíos, especialmente en términos de innovación, que es una fuente de progreso innegable, pero que consume recursos de por sí limitados y que, a la vez, conlleva correr innumerables riesgos.

Es lo que ocurre precisamente con la Salud Digital, donde los costos de inversión son especialmente altos y los riesgos están presentes en varias dimensiones. El desafío es grande, avanzar lo más rápido posible pero con costo eficiencia y corriendo pocos riesgos en la medida de lo posible.

La cooperación es una de las herramientas más importantes que se pueden aprovechar para enfrentar estos desafíos. Compartir experiencias exitosas y fallidas es importante por igual, para aplicar lo que es útil, para reducir costos y no aumentar los riesgos. La inversión puede disminuir si no se replica el proceso completo por transferencia tecnológica. Pero también porque se evitan las rutas que otros han terminado por desechar. La elección de proyectos que han sido exitosos disminuye riesgos, y conocer las debilidades o amenazas por adelantado facilita manejar los elementos relacionados con la seguridad del paciente.

Bajo esa premisa se creó hace unos años la Red Americana de Cooperación para el Desarrollo de la Salud Electrónica (RACSEL), proyecto apoyado por la iniciativa de Bienes Públicos Regionales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Ésta es una iniciativa de cooperación regional que busca disminuir la heterogeneidad en el progreso de la salud electrónica, no sólo entre países sino también al interior de los mismos, porque los proyectos relacionados no siempre se desarrollan con la misma velocidad. La red opera en forma permanente mediante el trabajo conjunto del Comité Técnico Regional, la Fundación Ricaldoni y una coordinadora, que apoya el vínculo con el BID. Este trabajo se coordina regularmente con OPS. El Comité Técnico Regional ha priorizado cuatro ámbitos: marco institucional y legal, estándares, terminología y arquitectura.

Chile se sumó a esta iniciativa desde su inicio, en octubre de 2014, para participar de este intercambio permanente de conocimiento y de experiencias. Esperamos definir estándares comunes, preparar el camino para el intercambio regional de información clínica y corregir brechas de habilitantes en la forma más eficiente posible.

Los intercambios país-país permiten que un Estado interesado en desarrollar algún proyecto (relacionado con salud electrónica) aprenda cómo otro equipo ha resuelto el tema. El acceso a tecnologías o herramientas, que otros ya han desarrollado, evita duplicar gastos de diseño y/o implementación.

Los cursos de e-learning, que quedarán disponibles como bien público a partir de 2017, podrán ser tomados libremente por profesionales, de manera de crear una masa crítica de recursos humanos capacitados en la región; incluyendo nuestro país, por supuesto, donde ya se ha detectado necesidad de potenciar el capital humano.

La serie de libros con recomendaciones es uno de los productos principales. Estas guías incluyen diagnóstico y propuesta técnica en los temas priorizados. La preparación está en manos de consultoras especializadas y su edición final estará a cargo del Comité Técnico Regional de la red. Su liberación se espera para 2017. Nuestra participación en este trabajo facilitará que las recomendaciones puedan ser aplicadas en Chile.

El acercamiento a realidades semejantes tiene un valor especial. Muchas veces los modelos pioneros no son aplicables porque se diseñaron en países con otros adelantos o culturas diferentes. Tomar prácticas de contextos cercanos es más eficiente, especialmente en materias altamente innovadoras.

Por último, poner a disposición de la región, los avances locales, contribuye a desplegar una posición de liderazgo en materias que ya se han resuelto en Chile.

La colaboración que se ha establecido gracias a RACSEL ya ha evitado transitar por rutas potencialmente más riesgosas y ha permitido recorrer caminos de forma más costo eficiente. Si se mantiene esta cooperación, el avance regional en salud digital irá cada vez más rápido, lo que termina beneficiando a nuestros pacientes y la calidad de vida de la población.